Descubre "Los pasos de Lola": estimulación y autonomía
Adéntrate en el universo de "Los pasos de Lola", un juego diseñado para transformar la estimulación cognitiva en una experiencia lúdica y efectiva para niños con TEA y una herramienta invaluable para educadores.

¿Qué hace especial a "Los pasos de Lola"?
Los juegos como "Los pasos de Lola" funcionan como herramientas educativas que transforman tareas cotidianas en secuencias visuales simples, facilitando la comprensión y ejecución de rutinas. Son especialmente útiles para el alumnado con Trastorno del Espectro Autista, ya que reducen la carga cognitiva, mejoran la organización y fomentan la autonomía.
En el contexto docente, resultan eficaces porque permiten estructurar el aula, disminuir la necesidad de repetición constante por parte del profesorado y apoyar el aprendizaje mediante recursos visuales claros. A diferencia de sistemas como ARASAAC o PECS, que son principalmente estáticos, esta propuesta incorpora una dimensión lúdica y manipulativa que favorece una participación más activa del alumnado.

Beneficios concretos para niños y docentes
El uso de “Los pasos de Lola” permite a los niños comprender mejor las rutinas del aula al presentar cada actividad descompuesta en pasos visuales claros. Esto reduce la incertidumbre y la ansiedad, algo especialmente relevante en el alumnado con Trastorno del Espectro Autista, facilitando que sepa qué hacer en cada momento sin depender constantemente del adulto.
En cuanto a la concentración, el sistema actúa como una guía visual que mantiene la atención en la tarea, evitando distracciones y bloqueos. Al seguir una secuencia ordenada, los niños puede centrarse en un solo paso cada vez, lo que mejora su foco, su autonomía y su capacidad para completar actividades dentro del aula de forma más eficaz.

La inspiración detrás de "Los pasos de Lola"
Este proyecto nace de una experiencia personal en el ámbito educativo, concretamente durante el ejercicio profesional dentro de un aula específica para el alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Durante este período se pudieron observar los tipos de apoyo visuales basados en pictogramas que se usaban, concretamente los que proporciona el sistema ARASAAC, siendo una herramienta fundamental para la ejecución de rutinas y anticipación de actividades en el aula.